4/10/2002
Hace dos años que me operaron de la rodilla,no es un día que me guste recordar,porque la verdad es que no tiene apenas momentos agradables,pero irremediablemente pasan por mi cabeza imágenes que traen al presente aquel día y que me hacen,aún hoy,llorar; llorar de rabia,de impotencia,por no haber podido evitar aquellos meses interminables en los que una gran depresión se apoderó de mi.
Todo empezó con una simple operación,sin apenas riesgo,incluso me dijo el "médico" que me operaba un viernes,y el lunes ya podía ir a clase,con mis muletas y mi escayola.Pero llegó ese día y los dolores eran insoportables,ni siquiera podía moverme del sofá,ni dormir y por supuesto,ni ir a clase.El tiempo pasaba sin notar cambio entre un día y el siguiente,sabía que se despertaba una nueva mañana cuando por casualidad el sol se filtraba a través de la ventana y la noche llegaba cuando la ansiedad se hacía presente y los nervios dormían a mi lado.Cada madrugada tenía que llamar a mi madre para que me cambiase de postura,así que por ello,no logré descansar una sola noche en tres meses; el primer mes y medio,por los dolores,y el siguiente por una especie de costumbre,ya que mi cuerpo se acostumbró a no dormir.
Cuando comencé a ir a clase,el estrés se hizo un hueco en mi mente,los dolores de cabeza aumentaban por momentos,la agonía,la tristeza,los nervios...todo detuvo mi cuerpo y dejé de ser "yo".
Lo único bueno de todo esto,eran aquellas tardes de rehabilitación,donde mi fisio fue la mejor de mis confidentes; lloraba conmigo,se reía de mis cosas y por supuesto,me ayudó a superar la operación con su esfuerzo más el mío.Aunque esta etapa también tuvo su lado amargo,y fue los intensos dolores que me provocaba la rehabilitación que prefiero no relatar aquí :'(
Según pasaron los meses fui descubriendo las barbaridades que me podían haber pasado,desde no salir de la operación,hasta quedarme sin pierna y aquello no hizo más que hundirme en mi ya abundante tristeza.
Sin embargo,dos años después aquí me encuentro,sana dentro de lo que cabe,con dos operaciones en esa pierna y con algunos recuerdos que arañan este maltrecho corazón,dando gracias al destino por sacarme de aquel infierno y dejándome sólo tres cicatrices que demuestran lo vivido,más dolores puntuales que me hacen un poco más débil.
Quisiera darle las gracias a ciertas personas que hicieron mi recuperación más facil:
-A mis padres los primeros,porque,aunque pudieron hacer más,ellos fueron quienes me aguantaron mes tras mes,de médicos,en el hospital,llorando mi tristeza y sonriendo mis logros.
-A Miguel,ya que por aquellos tiempos también era uno de los que más tiempo pasaba a mi lado,quien realmente me hacía sonreír y ver el mundo de mejor color,el de tus ojos ;-)
-A Inés,por preocuparse,venir a verme al hospi (con lo que te gusta :-P) y no sé,en definitiva por apoyarme y estar ahí conmigo,aguantándome,¡qué ya es mucho,mini!
-Y ya por último,al médico que me salvó la pierna,si no hubiese sido por él,a saber como estaría ahora...
Con esto no quiero meter miedo a las operaciones,pero os recomendaría,que si alguien tuviese que pasar por un quirófano,por favor,que antes se entere de que tipo de médico le trata,no cuesta nada ;-)
"El mal es una cosa que viene, pero nunca sabrás cuando se puede ir. Es como un fantasma, sabes que está ahí pero no hasta cuando."
***Escuchando Laura Pausini - Escucha Atento